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Santa Lucía y sus 20 kilómetros de playa. En el norte de Camagüey, pero esto no es todo: contando las islas cercanas de sus Jardines del Rey, aún sin desarrollar, se totalizan unos 125 kilómetros de finos arenales junto al mar abierto (el 27 por ciento de las playas de todo el país). Por ahí está Cayo Romano, la tercera isla del archipiélago cubano, con sus incapturables caballos salvajes de origen desconocido; también Sabinal, con su faro que es el más alto de Cuba y sus playas, con algunas facilidades, y Paredón Grande, de arena igual y con un faro decimonónico sobre el Canal Viejo de Bahamas, que levantaron esclavos, chinos y presidiarios, y una maquinaria francesa original que es de museo. La de Santa Lucía es la única de tierra firme abierta al mar, sin rocas ni acantilados, visibilidad subacuática de 20 metros, y temperatura media de 26 grados C., ideal para el buceo y los deportes náuticos. Se han fomentado varios hoteles de primera categoría, en medio de la vasta playa primitiva que parece no tener fin, con mucho para descubrir. Su acceso es por el aeropuerto internacional de la ciudad de Camagüey.
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